20 de agosto de 2012

Miles de personas se reunieron el sábado 18 de agosto en la Plaza Venceslao para el desfile del orgullo de Praga, que no solo contó con la participación de gays, lesbianas y transexuales, sino también con miles de simpatizantes y defensores de sus derechos, incluidas familias con niños.
Medio centenar de conservadores de la asociación DOST (‘Basta’), y antiabortistas, que consideran el festival “obsceno y que propaga la insoportable ideología de la homosexualidad”, se reunieron también para hacer una contramanifestación. La Policía detuvo a siete de estos manifestantes
Medio centenar de conservadores de la asociación DOST (‘Basta’), y antiabortistas, que consideran el festival “obsceno y que propaga la insoportable ideología de la homosexualidad”, se reunieron también para hacer una contramanifestación. La Policía detuvo a siete de estos manifestantes

Pero a pesar de la polémica, la República Checa es un país tolerante con la diversidad sexual, y la ciudad de Praga lo es especialmente. “Si antes de la Revolución de Terciopelo más de la mitad de la población expresaba opiniones homófobas, ahora es solo un 6%”, asegura el psicólogo Petr Weiss. Estas son personas en su mayoría procedentes de pequeños núcleos urbanos, con bajo nivel educativo y religiosos.
La multitudinaria y colorida marcha del sábado por las calles del centro de la capital checa concluyó en la isla de los Tiradores, en medio del río Moldava, donde se celebró también un encuentro musical, con decenas de conjuntos de diversos países de Europa y el mundo.
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