sábado, 23 de enero de 2016

Italia se apresta a debatir Union Civil para parejas del mismo sexo y el Papa dice que que "no puede haber confusión entre la familia que Dios quiere y cualquier otro tipo de unión".

 

Un proyecto de ley para reglamentar la unión civil entre parejas del mismo sexo ha desatado una batalla en Italia entre diferentes sectores, que hoy sábado se manifiestan en todas las ciudades de la península para defender el reconocimiento legal de los derechos de las parejas del mismo sexo.

Al promediar la tarde se han registrado multitudinariasmanifestaciones en las principales ciudades italianas. Pueden acceder a información e imagenes sobre las marchas de hoy en este enlace al diario La Republicca (en Italiano)

Por su parte, el Papa Francisco quien generalmente ha tenido una línea más progresista socialmente sobre temas de género que sus antecesores, dijo a jueces del Vaticano que "no puede haber confusión entre la familia que Dios quiere y cualquier otro tipo de unión".

"La familia, fundada en el matrimonio indisoluble que une y permite la procreación, es parte del 'sueño' de Dios y de su iglesia para la salvación de la humanidad", dijo Francisco en un discurso a miembros de la corte del Vaticano que dictamina sobre las anulaciones matrimoniales.

Italia, último país de Europa que no reconoce legalmente a las parejas homosexuales, intenta cubrir ese vacío legal con un proyecto de ley que deberá ser sometido a examen a partir del 28 de enero.

El texto, elaborado por la senadora Monica Cirinná, del Partido Democrático, califica de "unión civil" a la pareja del mismo sexo o heterosexual que convive y les otorga derechos y deberes.

Además del derecho a heredar la pensión en caso de muerte de uno de ellos, la ley contempla la posibilidad de adoptar al hijo natural o adoptivo de uno de los miembros de la pareja (co-adopción), lo que ha desatado duros enfrentamientos.

Si bien la oposición de derecha ha manifestado que votará a favor del proyecto que el gobierno de izquierda liderado por Matteo Renzi promueve, sectores moderados de centro y sobre todo militantes católicos del partido de gobierno, el Partido Democrático, anunciaron que van a dar batalla contra lo que consideran la legalización del "matrimonio gay".

Los llamados "Cato-dem" han presentado varias de las 6.000 enmiendas, entre ellas una que pone como condición para adoptar al hijo del cónyuge, que no haya sido concebido a través de un vientre de alquiler. Sin esa garantía, el caso pasa a la justicia, para que el menor sea adoptado por otras familias.

La enmienda prevé una pena de hasta dos años de prisión para los que acceden al alquiler de vientres y una multa de un millón de euros para todo italiano que accede a la gestación subrogada, aún si es legal en el país en el que recurrió.

La enmienda fue rechazada y calificada como "indecente" y "de mala fe", por la organización italiana de defensa de los homosexuales, Arcigay y se espera que sea rechazada durante las deliberaciones.

"Una ley que nace con la idea de reconocer derechos no se puede transformar en una ley que castiga penalmente y amenaza con cárcel", subrayó la asociación. La ley de unión civil, en la que se evita claramente mencionar la palabra matrimonio y está dirigida a parejas y familias que vivían como "fantasmas" en su propio país.

"Un primer paso para cubrir un retardo poco digno para Italia", comentó Gabriele Piazzoni, secretario nacional de Arcigay.

"Italia, despierta, llegó la hora de ser civiles", será el lema de la manifestación del sábado convocada por todos los partidos de izquierda y los mayores sindicatos en 90 plazas del país. "No queremos impresionar, queremos llegar a la gente", explicó Marilena Grassadonia, presidente de Famiglie Arcobaleno,organización que defiende a las familias formadas por homosexuales.

Si se adopta la ley, incluso muy modificada, los opositores esperan que sea revocada por el Tribunal Constitucional o a través de referéndum para derogarla, cuyo resultado es incierto. Encuestas recientes indican que la mayoría de los italianos están a favor de reglamentar las uniones civiles, pero se opone a la adopción.