viernes, 16 de marzo de 2012

Italia: Tribunal Supremo establece que la "diversidad de sexos" no es requisito indispensable para el matrimonio.

Agencias - 16 de marzo de 2012

Una sentencia del Tribunal Supremo italiano, que por primera vez ha dictaminado sobre el matrimonio de una pareja homosexual, está provocando una ola de reacciones totalmente opuestas, en un país donde el matrimonio entre personas del mismo sexo no existe, ni tampoco el reconocimiento de las parejas de hecho, ni para los gays ni para  los heterosexuales. “Es un paso histórico”, afirma el colectivo nacional gay. “No ha cambiado nada”, rebaten varios juristas católicos y parlamentarios.

El alto tribunal establece, en 80 páginas de veredicto, que una boda entre dos personas del mismo sexo no puede ser inscrita en el registro civil, aunque se haya celebrado en un país donde dicha unión sea reconocida. Añade que, sin embargo, las dos personas tienen “derecho a la vida familiar” y a “vivir libremente una condición de pareja”, con la posibilidad de gozar de un “trato homogéneo al que la ley asegura a la pareja conyugada”. El tribunal debía pronunciarse sobre el caso de una pareja homosexual que se casó en Holanda y quiso registrar la boda en Italia.

En un lenguaje estrictamente jurídico, la sentencia añade un aspecto nuevo en el panorama italiano, que a la vez constituye una invitación al Parlamento para que legisle sobre la materia. Afirma que el hecho de que dicha boda no pueda ser registrada “ya no depende de que (la misma) no exista, sino de que no es idónea para producir, como acta matrimonial, cualquier efecto jurídico según las leyes italianas”.

Diversidad de sexos

De hecho el Supremo ilustra que, sobre la base del artículo 12 de la Convención Europea de los derechos del Hombre, que Italia ha aprobado, se ha superado “la concepción según la que la diversidad de sexos de los aspirantes a casarse sea un presupuesto indispensable (y) por así decir natural de la misma existencia del matrimonio”.

“El dictamen constituye otro paso adelante en el camino de una cada vez más eficaz protección de las parejas homosexuales”, comenta Paolo Patané, presidente de Arigay. Fabrizio Marrazzo, portavoz del Gay Center añade que “ahora el gobierno y el Parlamento tienen que dar una respuesta”. “Es una sentencia histórica”, subraya Ignazio Marino, médico y senador por los progresistas (PD).

Críticas de los obispos

El diario Avvenire, órgano de los obispos italianos, da amplio relieve a la sentencia. “El Supremo ha considerado irrelevante la identidad sexual para calificar una relación de pareja”, afirma en un comentario Francesco D'Agostino, presidente de los juristas católicos, según el que “detrás de esto no hay tanto una nueva conciencia del valor de la pareja homosexual, sino una continua y, parece, imparable pérdida de valor de la esencia del matrimonio en cuanto tal”. 

Según el también católico Carlo Giovanardi, senador por los conservadores (PDL), el Supremo ha establecido principios que ya existen en Italia, pero que el hecho de que se haya ya superado la diversidad sexual para poder casarse es “una simple opinión personal” de los magistrados. “Es una opinión privada sin efectos jurídicos”, rebate el filósofo católico Rocco Buttiglione.

El pasado martes la Eurocámara manifestó, por 361 votos favorables y 268 contrarios, su crítica hacia “aquellos gobiernos que aplican definiciones restrictivas de la definición de familia, con la objetivo de negar protección legal a las parejas del mismo sexo y a sus hijos”.